
A la globalización se le percibe como la nueva fase histórica del capitalismo: en el ámbito económico se concreta en la mundialización de los mercados financieros y en la regionalización; políticamente, se traduce en el debilitamiento del Estado de Bienestar con la privatización y la desregulación; productivamente, se manifiesta con el reemplazo de la rigidez fordista por la producción flexible; en el campo cultural su masificación, los intentos de homogeneización mediática y la consolidación de la “aldea global”. Lo más significativo es el debilitamiento continuo de la soberanía de los Estados-nación frente a las compañías transnacionales y los organismos internacionales (FMI, BM –Banco Mundial– entidades de la “gobernancia”: gobiernan sin ser gobiernos), que diseñan y asignan sus estrategias supranacionales al margen de los gobiernos nacionales. La globalización se caracteriza por:
1. La desregulación estatal
2. Inéditas tecnologías como la microelectrónica, la biotecnología y los nuevos materiales
3. La producción flexible
4. La mundialización de los mercados financieros (capital especulativo)
5. Transformación de los organismos internacionales (FMI, BM) quienes, al diseñar políticas restrictivas, debilitan la capacidad soberana de los Estados–nación.
6. El desmantelamiento del Estado de bienestar.
7. La hegemonía de las empresas multinacionales;
8. El fin de la polaridad con el derrumbe del bloque socialista.
La globalización en el ámbito económico remite a cuatro procesos:
A. En la producción y la inversión, a través del establecimiento de la “fábrica o del auto mundial”, que alcanzó ya el 20% del PIB planetario;
B. En el comercio, vía los acuerdos regionales: en América del Norte con el TLCAN y la hegemonía de los Estados Unidos, en Europa con la Unión Económica Europea y el predominio de Alemania y en Asía con la Cuenca del Pacífico y con Japón al frente;
C. En la información y la nueva era del conocimiento, apoyada en la Internet y en el desarrollo de las telecomunicaciones, que potencia la innovación constante y hace más eficaz al mercado;
D. En la dimensión financiera, por la enorme movilidad de los capitales (después del deceso de Bretton Woods) y su aceleración a través del “dinero electrónico caliente” (de corto plazo y volátil) que se acompaña por el “virus especulativo”, cuyas resonancias se encuentran en las crisis de la globalización: “Efecto tequila” (1995), el “efecto dragón” (1997), el “efecto zamba y vodka” (1998) y el “efecto tango” (2002).

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